Aprovechando un viaje de amigos a Irlanda, para pasar unos días tranquilos y celebrar San Patricio, varios miembros de los Old Ducks aprovechamos para quedar con la gente del equipo Irlandés de Jugger Setanta. Para poder quedar contactamos con Mark Hill, corredor y entrenador del equipo, y antiguo corredor del equipo “Gorditos Cojones” alemán.
Tras quedar en pleno centro de Dublin con Mark nos montamos en el autobús para ir al “Dun Loaghaire Institute of Art and Design”, la escuela de arte donde entrenan y que les ayuda económicamente a mantener el equipo. Y allí fue donde comenzaría el entrenamiento.
Aprovechamos los 40 minutos de camino para comentar las diferencias de reglamento, y la situación del Jugger en Irlanda. Mark fue un gran anfitrión y pacientemente nos fue explicando todo, de forma que fuera fácil de entenderle, incluso los que no se defendían muy bien con el inglés.
Las reglas que han cambiado allí principalmente han sido las de lucha de corredores. Como casi el 60% de los Irlandeses han jugado alguna vez a Rugby (palabras textuales de Mark), decidieron que las reglas serían las mismas que para el deporte oficial (se permite cualquier cosa entre corredores, siempre que sea por debajo de la clavícula).
Tras un par de reglas más que han cambiado con respecto al reglamento alemán, empezamos a hablar sobre la situación del Jugger en Irlanda. A pesar de que el Instituto de arte paga generosamente el material y mantenimiento del equipo, el Jugger está de capa caída en la isla.
Mark volvió hace años de Alemanía, donde había estado haciendo de corredor para el equipo “Gorditos Cojones”, y quiso implantar el deporte alemán en su tierra. Se crearon dos equipos (casi tres), que entrenan dos días en semana en verano y un día a la semana en invierno, y que en el I Open de Berlín dieron un buen resultado en los partidos, ganando al equipo australiano.
Con el tiempo el número de jugadores se ha reducido a un equipo, debido a la falta de ganas de unos jugadores y la falta de tiempo de otros (por exámenes o por trabajo), pero Mark es positivo y espera que eso cambie dentro de poco, pues un segundo instituto de la ciudad está interesado en tener un grupo de juggers.
Con la conversación el camino hasta el Instituto se nos hace bastante ameno, apenas nos damos cuenta del tiempo que hemos tardado, bajamos del autobús y nos fuimos a los jardines del instituto, donde hay sitio más que suficiente para un campo de Jugger oficial.
Mientras algunos de los jugadores irlandeses traían las armas y el material, el resto miraban a las payasadas de dos de nuestros jugadores (Faraón y Noeko), probablemente pensando que aún mantenían parte de la borrachera del día de San Patricio.
El armamento irlandés no dista mucho del que usamos en Zaragoza, aunque usan varilla de fibra de vidrio de 15-20mm en vez de pvc o bambú (las armas quedan un poco más pesadas, pero rígidas).
Lo que si cambia son las cubiertas con las que terminan las armas: Cinta americana, piel sintetica o espuma sin cubrir grabada para que pareciera madera negra.
Teníamos jugadores, teníamos armas y un campo, ahora solo quedaba ponerse a entrenar, comenzando por un calentamiento a base de varios juegos: “Combate”, “Stalingrado” y “Cruzar las líneas enemigas” (ya comentaré en profundidad los juegos más adelante).
Como no teníamos equipo completo, ya que nuestra becaria Mirmir estaba enferma, decidimos hacer partidos a 3 puntos, y en cada partido jugaríamos con uno de los seis jugadores irlandeses. Por suerte para nuestro corredor, se ajustaron las reglas de corredores a las alemanas, por seguridad.
Durante el partido pudimos comprobar lo que ya habíamos entrevisto en los juegos de calentamiento: Son un equipo muy bien coordinado. Cuando un jugador caía lo avisaba al resto, además de ir marcando al resto del equipo donde estaban los jugadores contrarios.
Esta táctica tiene el problema de que los hacía un poco estáticos en comparación con la forma de jugar de nuestro equipo (cambiar las posiciones antes de empezar el punto o durante el juego, jugar sin táctica específica, ir probando cosas sobre la marcha para ver donde pinchaban, que nuestro corredor diera una vuelta y media al campo antes de marcar…) y les hizo sudar en bastes puntos.
Tras los seis partidos nos fuimos a tomar unas pintas con un empate entre ambos equipos, un cansancio más que considerable y con una sonrisa de oreja a oreja.
Una pena que solo pudimos quedarnos 7 de los 10 a discutir las jugadas, las peculiaridades del partido y otros temas más filosóficos, y que nuestro tiempo no daba para mucho más, pues el resto del grupo nos esperaba para cenar y tomar la última pinta antes de tener que hacer las maletas para volvernos a Zaragoza.
En el viaje de vuelta comparamos sistemas de entrenamiento y la forma de organizar equipos, nos hablaron del torneo que organizan en Junio, al que estamos invitados y varias cosillas más.
Como resumen hay que decir que el cansancio, las agujetas, y el tiempo que se tarda en llegar valió ampliamente la pena, y salimos de Irlanda con la satisfacción de haber disfrutado de la amabilidad de los jugadores de la isla y de un partido muy ajustado de nivel, que esperamos repetir pronto.



Comentarios
Aunque no podamos contar con Mir Mir para hacer un partido en serio, valió la pena ampliamente.
Esperemos que el Jugger crezca tanto en Irlanda como está creciendo en España, para poder oír más noticias suyas.
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